No vengas al III Cross de los Pastores

15 Junio 2017

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 Junio 15, 2017
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Celebramos este año el III Cross de los Pastores. Si no has participado en alguna de las ediciones anteriores, te conviene leer lo que sigue. Y, si ya nos conoces, léelo también, porque puede que te encuentres identificado con alguna parte del texto.

Quizá sueñas con un Cross que te lleva por unos paisajes espectaculares;

tanto que, en algún momento, la cabeza te pedirá que te pares, que te sientes a la vera de alguna fuente y que te empapes de las vistas que cielo tierra ofrecen a tus ojos asombrados.

Tal vez piensas que vienes a un pueblo que te espera agradecido, que reconoce que sin ti no es posible celebrar este evento y que sabe que el esfuerzo generoso de tu corazón puede servir para que otros corazones, más políticos y menos generosos, hagan algo por estas tierras olvidadas.

Acaso imaginas un Cross perfectamente organizado, donde desde el primer metro encontrarás voluntarios que te indicarán el camino, que se ocuparán del avituallamiento, que se habrán afanado en señalizar el recorrido y que te ayudarán en el caso de que surja cualquier eventualidad. Un Cross que no deja ningún resquicio a la aventura ni al riesgo.

Posiblemente hayas leído algo sobre un lugar que organiza de manera absolutamente altruista una carrera con el fin de mantener vivo el espíritu del pueblo, de darlo a conocer, de promover vínculos de unión entre sus habitantes y con los pueblos circundantes.


Un lugar que se manifiesta abiertamente en contra del despoblamiento de la zona y que está dispuesto a pelear contra el derrotismo de algunos; esos que dicen que “no hay remedio, que esto ya no es lo que fue y que, al fin y al cabo, estos pueblos ya sólo son urbanizaciones de fin de semana; y en verano, si vinieran algunos menos, tampoco lo íbamos a sentir”.

Tal vez sueñas con un Cross que te propone un recorrido de 22 Kilómetros, con un desnivel de 800 metros,

con unas pendientes de más del 30% y por unos caminos que, si hace años fueron muy transitados, hoy son pasto de la maleza y no los usan más que los ciervos y los jabalíes; o quizá algún lobo despistado, que también estos animales nos visitan ya y hoy recuperados para la carrera.

A lo mejor intuyes qué vas a venir a unos pueblos que son un ejemplo de colaboración comunitaria, que tienen unos de los miradores más privilegiados de la sierra de Gredos, que son unos de los más fieles representantes de la arquitectura serrana con sus casa de piedra y adobe y que te ofrece un bar fruto del esfuerzo de los vecinos, que, hace ya algunos años, compraron el local, lo acondicionaron y lo pusieron al servicio de todos. Pueblos de los que nos tuvimos que ir pero a losl que siempre volvemos. Esos pueblos son Horcajo de la Ribera y Navasequilla. Y si no corres, fíjate en sus huertecillos y pregunta a los vecinos por sus fiestas, por la Peña, por el Ramo, por la Fiesta de la Ermita o por los eventos que organizamos; unos pueblos por los que hemos hecho mucho más los vecinos que La Administración.


Probablemente sospechas que vienes a una carrera donde mucha gente se ocupará de ti y de tus acompañantes desde el minuto uno, cuyos voluntarios te dirán dónde puedes aparcar el coche, dónde están situados los avituallamientos y qué pueden hacer los que vienen contigo mientras tú corres. Una gente que cocinará para ti y que te invitará a un pequeño refrigerio cuando termine el evento en la misma plaza de salida para que puedas recuperar con productos de la tierra las fuerzas tan generosamente derrochadas en la carrera.


Lo que quizá no sabes es que participas en un Cross donde es mucho más importante el hecho de venir que el puesto que obtengas en la clasificación final.


Por eso te aplauden; para darte las gracias. Y por eso te decimos: No imagines, no pienses, no sueñes… Ven y vívelo con nosotros.

Rufino Hernando Madera


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